El primer año de vida es uno de los períodos básicos en el desarrollo del niño/a, dónde adquiere rápidamente una serie de destrezas motoras, intelectuales y afectivas, que son la base de sus adquisiciones posteriores.

Es por eso que un ambiente estimular rico le va a ayudar en su crecimiento. El contacto físico con sus cuidadores (padres y demás familia, educadores, etc) es prioritario, cualquier momento es bueno para hablarle, acariciarle, besarle y jugar con él/ella. Ambas partes disfrutarán del intercambio y el bebé "practicará" así sus habilidades.